viernes, 13 de septiembre de 2013

Verdades y mentiras sobre la hipnosis clínica


La hipnosis clínica, según se han hecho eco algunos medios de comunicación, no sólo ha demostrado su eficacia para el tratamiento de trastornos psicológicos como la ansiedad o el estrés, sino también para la intervención sobre problemas de carácter más biomédico, los denominados trastornos psicofisiológicos como las cefaleas, el dolor crónico, el dolor oncológico, etc.  

La hipnosis clínica, según las definiciones de la American Psychological Association y la British Psychological Society, es un procedimiento de intervención basado en técnicas de sugestión. Así, se trata de que el terapeuta o hipnotizador, utilizando diferentes tipos de sugestiones, ayude a la persona o paciente a generar en su imaginación la experiencia problema, así como a detectar las emociones, los pensamientos, reacciones fisiológicas, etc., asociados a dicha experiencia con el objetivo de influir en la percepción, los sentimientos, pensamientos y comportamientos y facilitar el cambio.


Así, tal y como defiende el especialista Antonio Capafons (1998), podría decirse que la hipnosis constituye un procedimiento coadyuvante que permite potenciar la eficacia de las técnicas nucleares de intervención psicológica dentro del paradigma cognitivo-conductual. Es mas, en una reciente revisión realizada por Mendoza y Capafons (2009) no sólo ha evidenciado ser una técnica eficaz para el tratamiento de trastornos típicamente psicológicos como los de ansiedad, la depresión, el tabaquismo el trastornos de estrés postraumático, sino también en alteraciones de tipo psicofisiológico como el manejo del dolor, los trastornos gastrointestinales, la diabetes o el asma, entre otros, así como se ha demostrado científicamente los beneficios de su utilización en diferentes contextos médicos (preparación para la cirugía, ontología, obstetricia, pediatría, odontología, etc.)

No obstante, también es cierto que existen muchos mitos y creencias erróneas sobre las bondades de la hipnosis clínica, en gran parte fomentadas por los medios de comunicación, las malas prácticas o su relación con ambientes de carácter esotérico, que empañan las bondades de este procedimiento y provocan el rechazo a su utilización. Así, entre los mitos más relevantes destacan los siguientes (Capafons, 1998):

Mito 1: La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y "dependientes". 
Esto es falso porque múltiples personalidades de la psicología la han utilizado y estudiado, valga como ejemplo Wundt, James, Paulov o Eysenck, así como está avalada por diferentes sociedades científicas y se enseña en distintas universidades de EE.UU, Canadá, Australia, Alemania, Gran Bretaña, España...

Mito 2: La hipnosis puede dejar a la persona "enganchada" en un trance, de forma que, al no poder "salir del estado hipnótico", quedaría mermada en su volición o devendría en un demente. 
La evidencia empírica ha demostrado que esta creencia no es cierta (Hilgard, 1991; Kirsch, 1993; Sarbin & Coe, 1972; Spanos & Barber, 1976), aunque es cierto que algunas personas pueden tener más dificultad que otras para salir del estado de hipnosis, lo que es similar a lo que se encuentra en relación con otras técnicas como la relajación (Lynn, Martin & Frauman, 1996).

Mito 3: La hipnosis puede explicitar o agravar psicopatologías "latentes" de la persona. Incluso puede desarrollar alteraciones psíquicas en los individuos sanos. Los individuos con problemas psicopatológicos, puede empeorar con la hipnosis. 
No existe evidencia empírica que demuestre que la hipnosis provoque efectos colaterales negativos.

Mito 4: La hipnosis provoca un "estado" similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica. 
En realidad, no tiene porqué ocurrir nada "especial" o "espectacular" en la reacción de una persona hipnotizada. En todo caso, todo esto depende de la propia persona, de sus expectativas y creencias en relación con la hipnosis.

Mito 5: La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. Ésta deviene en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social. 
Si bien es cierto que bajo hipnosis se actúa de forma automática, esto no quiere decir que se actúe de manera "descontrolada" o involuntaria. En realidad, la persona no pierde nunca su capacidad de decisión o volitiva.

Mito 6: La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y cuasi mágicas en las personas. 
Esto es falso. Lo que en realidad ocurre es que las personas pueden experimentar diferentes tipos de reacciones "hipnóticas" –motoras, sensorio-fisiológicas y cognitivo-perceptivas-, aunque de nuevo, si bien estas respuestas se relacionan con el automatismo (involuntariedad percibida), también es cierto que su activación y finalización corresponde a la voluntad de la persona.

Mito 7: La hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para cambiar de comportamiento. Sólo las personas muy susceptibles, sin embargo, pueden beneficiarse de ella. 
En primer lugar, la hipnosis no es una terapia psicológica, sino una técnica coadyuvante a otras intervenciones potenciando su eficacia, pero esto no quiere decir que la persona no tenga que esforzarse para cambiar.




Referencias: 
Capafons, A. (1998). Hipnosis clínica: una visión cognitivo-comportamental. Papeles del Psicólogo, 69. 
Mendoza, M. E. y Capafons, A. (2009). Eficacia de la hipnosis clínica: resumen de su evidencia empírica. Papeles del Psicólogo, 30(2), 98-118.

Fuente: 
El Mundo. 
Grupo de Hipnosis Psicológica del COP Valencia.













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