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viernes, 15 de mayo de 2015

La tricotilomanía

La tricotilomanía es un trastorno que consiste en arrancarse compulsivamente los pelos de distintas partes del cuerpo, produciendo un fuerte sufrimiento porque desfigura la imagen de la persona o porque incrementa el estrés y la ansiedad. Se presenta también un tratamiento psicológico cognitivo conductual que ha demostrado su eficacia.

Definición
El DSM-IV la define como su característica esencial el arrancamiento recurrente del cabello que da lugar a una pérdida perceptible de pelo.

Sin embargo, tirarse del pelo puede darse sin que se note la pérdida del pelo y sin que se asocie ningún malestar. Esto indica que tirarse del pelo se puede considerar como un continuo que va desde un hábito sin trascendencia ni consecuencias hasta una tricotilomanía, que supone un problema psicológico importante, cuando desfigura a la persona y va asociado a un estrés notable.

El lugar de donde más frecuentemente se arranca el pelo es del cuero cabelludo, pero también es frecuente de las cejas, las pestañas, la barba y del vello púbico. Una persona puede arrancarse el pelo de un único lugar; pero también puede hacerlo de distintos sitios. Con el tiempo los afectados se suelen ir arrancando pelo de más sitios. Típicamente el pelo se arranca de uno en uno, aunque también se pueden arrancar en manojos (Duke y otros, 2010).

Los niños se suelen arrancar el pelo inicialmente de forma placentera: pero con el tiempo conlleva un malestar importante.

El DSM-IV-TR lo define como un trastorno de control de impulsos que no está especificado de otra forma. Incluyendo dos aspectos: que inicialmente se da un incremento de tensión que baja cuando se produce el arranque del pelo. Sin embargo, entre el 17 y el 27% de los pacientes no son conscientes de la tensión, en contra de los criterios del DSM-IV.

Aunque se supone que podría ser igual de frecuente en hombres que en mujeres, en la práctica clínica se atiende más a las mujeres, quizás porque es más importante para ellas la estética, mientras que la calva en los hombres está muy aceptada socialmente.

Se suele dar unida a otros hábitos de movimientos repetitivos en el cuerpo, como pellizcarse o comerse las uñas.

Tipos:
Se distinguen varios tipos:

Comienzo temprano. Empieza antes de los ocho años y suele corregirse solo; pero hay que revisar como va evolucionando, porque puede que continúe en la edad adulta.

Automático. Se da sin conciencia de lo que se está haciendo, mientras se está concentrado en otras actividades, como pensar, estudiar, viendo TV etc. Afecta a ¾ de las personas con tricotilomanía.

Consciente. La persona se concentra en lo que está haciendo y no lo puede evitar. Es el que se adapta mejor al diagnóstico del DSM –IV, que pone como criterio un impulso irrefrenable a hacerlo con un aumento de tensión que disminuye cuando se produce el arranque del pelo. Corresponde a ¼ de los afectados.

Lo más frecuente es que los tipos consciente y automático coexistan.

Para el tipo automático el tratamiento más eficaz es la reversión de hábito (Azrin y Nunn, 1973). Pero para el consciente son necesarias otras aproximaciones como la terapia de aceptación y compromiso.

Complicaciones
Además del elemento estético se pueden dar complicaciones médicas como irritación en la piel, etc. Una complicación grave de este trastorno es que se pueden formar en diversas partes del intestino bolas de pelo solamente o asociadas a restos de verduras, que no pueden ser digeridas, que si no se tratan pueden llegar a provocar la muerte.


Tratamiento
Los tratamientos que se han estudiado de manera empírica han sido el farmacológico y el conductual, con una ventaja considerable para éste ultimo.

Se ha utilizado la clomipramina, un antidepresivo tricíclico con el resultado de un 40% de desaparición del problema en un seguimiento de 4 años. Los antidepresivos inhibidores de la recaptación de la serotonina no se han mostrado superiores al placebo. Se están intentando otros tratamientos con diferentes fármacos, por ejemplo, litio, pero están todavía en fase experimental y se tienen que tener en cuenta los efectos secundarios.

Dentro de los tratamientos conductuales, la reversión de hábito propuesta por Azrin y Nunn ha demostrado su eficacia.

La idea general de la reversión del hábito consiste en establecer una conducta incompatible con tirarse del pelo de forma que cuando se sea consciente de lo que se está haciendo se haga esa conducta para evitar tirarse del pelo. Se han ido introduciendo nuevos elementos en la terapia conductual inicial, en concreto se ha realizado un protocolo de tratamiento que añade a la reversión del hábito la terapia de aceptación y compromiso. Después de realizar un análisis funcional de la tricotilomanía, se realiza el tratamiento siguiendo los pasos siguientes:

- Se comienza con un análisis funcional de la conducta problema, determinando la conciencia con la que se realiza, las situaciones que la disparan, las cogniciones que la acompañan, las emociones que se evitan, etc. De acuerdo con ese resultado, se fijan los objetivos de la terapia.
- Motivación. Hay que tener en cuenta los aspectos operantes del hábito que hace que la persona tiene que renunciar a los efectos que tiene tirarse del pelo. La motivación para ese cambio reside en los valores del paciente que se trabajan de acuerdo con la terapia de aceptación y compromiso. Para ello se determinan los deseos, valores y objetivos del paciente que están siendo afectados por la Tricotilomanía.
- Conciencia. El hábito es en gran parte automático y, por tanto, ha de hacerse consciente para poder actuar y revertirlo. Los ejercicios de conciencia plena que propone la terapia de aceptación y compromiso son fundamentales en este paso, tanto para ser conscientes de cuando se están tirando del pelo, como de los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones que acompañan a esta conducta.
- Reacción de competencia: conducta incompatible con el hábito, aplicada preventiva y correctivamente. La conducta incompatible es tensar los puños, lo que impide que se utilicen las manos para tirarse del pelo. Esta conducta incompatible se complementa con la aceptación de las emociones y sensaciones que acompañan al impulso de tirarse del pelo. La aceptación consiste en sentir plenamente y sin defensa ni barreras esas emociones y hacer la conducta de competencia, con la idea clara de que se hace para seguir los valores que se han detectado en la paso 1.
- Detectar las situaciones y comportamientos a los que se ha condicionado la tricotilomanía. Una vez identificados, el paciente se expone a ellos para entrenarse en dar la respuesta de competencia.
- Relajación y aceptación de las emociones. Se utilizan para manejar de otra forma las reacciones emocionales que se dan en este hábito. Cuando se plantean la terapia de aceptación y compromiso este paso están involucrado en todo el proceso. La relajación no se hace para eliminar la ansiedad, sino para no luchar contra las emociones que se sienten.
- Práctica en la realidad y en la imaginación. Para ello se comienza provocando en sesión las situaciones similares a las que disparan la tricotilomanía, si fuera posible, y entrenando al paciente en todo el proceso que se ha planteado hasta aquí.
- Hacer lo que se evitaba. La imagen que se tenía con la falta de pelo ha podido ir retirando a la persona de actividades que antes le eran reforzantes y por tanto es necesario volverlas a hacer. Siguiendo la terapia de aceptación y compromiso, aceptar la imagen social y ser conscientes del yo como contexto es un paso fundamental para realizar este afrontamiento.
- Registrar los progresos es un importante paso para fortalecer la motivación.
- Se trabaja con las recaídas, teniendo en cuenta que la terapia de aceptación y compromiso supone un cambio fundamental en el afrontamiento de los pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones en general, es decir, que se dan en otras áreas de la vida  y no solamente en las que se asocian a la tricotilomanía. Lo que implica un cambio radical en el comportamiento del paciente.








viernes, 19 de diciembre de 2014

Miedo a atragantarse

El temor a atragantarse no es muy frecuente y se suele dar en pacientes que ya sufren algún trastorno de ansiedad

Pánico a tragarse una pastilla, engullir alimentos sólidos o beber líquidos sin ninguna enfermedad orgánica subyacente que pueda explicar tal temor. El miedo al atragantamiento está clasificado como fobia específica. En este artículo se describe qué es esta fobia y cuáles son sus características.

Fobia a tragar

Las personas con dificultades para tragar experimentan un gran temor ante la posibilidad de que no puedan ingerir alimentos
No hay datos sobre la prevalencia del miedo a asfixiarse por atragantamiento. En la literatura científica solo se recogen series de casos, aunque se estima que va en aumento, a tenor del número de investigaciones publicadas de los últimos años. Incluso no tiene entidad diagnóstica propia.

viernes, 31 de octubre de 2014

Las fobias se aprenden

Pequeñas pero constantes, todos tenemos fobias. Lo habitual es que viajen con nosotros pero no nos supongan un lastre. Pero si nuestra calidad de vida se resiente es hora de acudir al especialista. Los miedos más comunes se aprenden pero también pueden superarse.

La fobia es un miedo irracional, desproporcionado que no se corresponde con la situación por la que atraviesa la persona y que da lugar a una patología, convirtiéndose así en un miedo patológico. No todas las fobias necesitan tratamiento ya que la persona que las padece en raras o escasas ocasiones se encontrará con el objeto de su miedo. 

Sin embargo, cuando la fobia supone una restricción de las actividades diarias por evitación de la situación de miedo, los individuos pierden autonomía y se hacen más dependientes de los demás, lo que perjudica en gran medida su calidad de vida. Las fobias más comunes son las sociales, el miedo a las alturas, la agorafobia y las fobias a los animales. Dentro de ellas, sin embargo, existe una gran variedad que distinguiendo entre las fobias sociales y las fobias simples más habituales: 

viernes, 12 de septiembre de 2014

Miedo a ir al psicólogo


¿Le tienes miedo al psicólogo?
La atención psicológica no es sólo para atender problemas emocionales graves, la atención temprana puede ayudar a prevenir.

Muchas de las alteraciones en la salud de las personas son psicosomáticas por lo tanto a veces el tratamiento farmacológico no es suficiente y es necesario el trabajo en conjunto entre el médico y el psicólogo, pero hay personas que creen que la atención psicológica es sólo para problemas emocionales graves.

Un psicólogo es un especialista que se encarga del estudio del comportamiento humano. La psicología tiene diferentes áreas de aplicación desde la clínica, educativa, laboral, ambiental, el desarrollo de conocimiento de neuropsicología, el análisis experimental de la conducta u otras áreas que se derivan de actividades específicas como en el ambiente hospitalario está el área de medicina conductual.

El psicólogo y el psiquiatra

El psicólogo clínico se encarga de desarrollar estrategias de evaluación, diagnóstico y tratamiento para diferentes problemas emocionales o de comportamiento, e inclusive, problemas que afectan la salud pero no puede recetar medicamentos, eso sólo lo hacen los psiquiatras.

viernes, 18 de julio de 2014

Miedo a quedarse solo

La autofobia se refiere al temor morboso de estar aislado o solo. Las personas que padecen de esta fobia, no pueden estar físicamente solas, ya que creen que están siendo ignoradas, o que se encuentran sin amor, o bien que podrían ser amenazados por intrusos. En un contexto literal, los miedos también están relacionado con la persona en sí misma, por lo que en ocasiones se asocia con el auto-odio. Es por esto que la autofobia podría ser un síntoma de otros trastornos psicológicos, o bien puede predisponer a una persona a desarrollar otros tipos de trastornos psicológicos. Otra definición de la autofobia, nos dice que el miedo no es en sí a estar sólo físicamente, sino también es la sensación de no poder confiar en uno mismo en cualquier lugar. Es así que la persona necesita tener un cuidador cercano en todo momento.

Dado lo anterior, se puede afirmar que la autofobia es un miedo verdaderamente paralizante a quedarse solo, las personas con esta fobia generalmente no pueden descansar cómodamente a menos que alguien se encuentre relativamente cerca, como en otra habitación de la misma casa. En casos más graves y extremos, la persona que padece de la fobia, necesita tener a alguien en la misma habitación durante todas las horas de vigilia, de no hacerlo, la persona comenzará a experimentar regurgitación, ataques de ansiedad graves y otras reacciones emocionales y físicas.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Ansiedad generalizada


“Siempre estoy preocupado por todo. Todo me pone nervioso. Desde decidir qué hacer para cenar hasta comprar un regalo para mi pareja. Siempre siento que estoy en estado de alerta, que no puedo relajarme. Incluso me cuesta dormir.”.

Este es el típico relato de una persona con un Trastorno de la Ansiedad Generalizada (TAG). El síntoma principal de este trastorno es la preocupación y la ansiedad constantes, siendo imposible para la persona llegar a un estado de relajación o tranquilidad, durante la mayor parte del tiempo.

viernes, 29 de noviembre de 2013

La opinión de los demás

La opinión de la gente, lo que puedan hablar de nosotros, nos ha importado siempre, sea cual sea la época en la que nos situemos, y además nos ha limitado bastante en nuestros desarrollo personal. 

Saber lo que opinan los demás, es una información de gran valor, porque así sabremos donde mejorar y cómo.
Pero una cosa es saber y otra muy distinta es dejar que te afecte a tu estado de ánimo o te importe hasta el punto de bajar tus objetivos o incluso perderlos de vista por esta causa.

Aunque la ley de Murphy no es mi favorita, pues se inclina hacia el pesimismo, sí que hay una frase del libro que me gusta mucho, y que te puede servir de ayuda en este aspecto: “No se preocupe demasiado por lo que los demás piensen de usted, están demasiado ocupados preguntándose que es lo que usted pensará de ellos”.

Yo francamente prefiero ser criticada (que siempre lo voy a ser, nunca podré contentar a todo el mundo), y llevar la vida de mis sueños, que vivir una vida mediocre por miedo a críticas, que además nunca van a faltar.

A continuación te doy unos consejos, para que deje de afectarte la opinión de los demás.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Síndrome de Noé

¿Qué es un Síndrome de Noé?

Es una patología que lleva a acumular en casa un número desmesurado de animales de compañía a los que no se da una siquiera atención no ya adecuada, sino incluso mínima: ni alimentación, ni agua, ni alojamiento, ni atención veterinaria, ni condiciones higiénicas. El enfermo no reconoce que sus animales están mal incluso ante niveles críticos y evidentes de desnutrición, deshidratación, infestación parasitaria, proliferación de enfermedades, ataques entre los animales, canibalismo y cría incontrolada, todo ello en un espacio lleno de cosas, orinas y heces.

viernes, 14 de junio de 2013

Fobias extrañas

Aquí están las fobias más extrañas, es decir, los trastornos emocionales que se caracterizan por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas.


1.- Urofobia

Quienes padecen esta fobia tienen miedo o una incontrolable vergüenza a orinar, y esto puede incluso conllevar problemas en su vida familiar, debido a que les cuesta utilizar el lavabo que saben compartido. Este problema puede tratarse, a menudo se lo soluciona con terapia de choque, lo que expone súbitamente al paciente al origen de sus miedos.


2.- Cronofobia

Cronofobia se define como miedo al paso del tiempo. Esta condición de miedo morboso por la duración o la inmensidad del tiempo está caracterizada por el pánico, la ansiedad y se la relaciona con la claustrofobia. También es llamada neurosis de las prisiones, ya que a menudo los presos la experimentan en algún grado cuando caen en la cuenta de la duración de su sentencia y lo lento que transcurre para ellos el tiempo, encerrados en prisión.

sábado, 27 de abril de 2013

Trastorno por estrés postraumático


El trastorno de estrés postraumático se origina tras haber sufrido u observado un acontecimiento altamente traumático (atentado, violación, asalto, secuestro, accidente, etc.), en el que está en juego la vida de las personas. Las imágenes de la situación traumática vuelven a reexperimentarse una y otra vez (flashback), en contra de la propia voluntad, a pesar del paso del tiempo, imaginándolo con todo lujo de detalles, acompañado de intensas reacciones de ansiedad (preocupación, miedo intenso, falta de control, alta activación fisiológica, evitación de situaciones relacionadas, etc.) Todo ello genera un fuerte estrés, agotamiento, emociones intensas, y pensamientos irracionales que aumentan la intensidad de ese estrés, del agotamiento, de las emociones intensas,...

El estrés postraumático se caracteriza porque se concede mucha importancia a estas imágenes y a la ansiedad que provocan. Se desarrollan muchos pensamientos relacionados con el acontecimiento traumático y con sus consecuencias. Se concede mucha importancia también a estos pensamientos, que generan más ansiedad, más estrés, más inseguridad. El mundo se percibe como altamente peligroso. Se suele perder la sensación de control sobre la seguridad propia.  Se recuerdan muchos detalles de la situación, o las sensaciones vividas en los momentos del suceso, con gran viveza, con gran intensidad, y con una alta frecuencia. Esas sensaciones visuales, auditivas, táctiles quedan profundamente grabadas en la memoria y  poseen una alta relevancia entre cualquier otro recuerdo.

Las imágenes y las sensaciones pueden volverse intrusivas (acuden una y otra vez a la mente, produciendo malestar), especialmente si se pretende evitarlas. Cuando queremos evitar un pensamiento aumenta la frecuencia de ese pensamiento no deseado y se vuelve más estresante.

Tras el trauma (atentado, violación, asalto, secuestro, accidente, etc.) el pensamiento, el diálogo interno del individuo, no sólo provoca más ansiedad, sino que tiende a generar sentimientos de culpa, por aquello que se hizo, por lo que no se hizo, porque no se estuvo a las circunstancias, por haberse salvado, por... toda una serie de motivos poco realistas, bastante irracionales, y de excesiva autoexigencia. Se va tejiendo así una red cada vez más elaborada en la que están relacionados todos estos elementos que cambian en la misma dirección: provocar más estrés.

lunes, 22 de abril de 2013

Fobia a la sangre-inyecciones-heridas.



La fobia a la Sangre/Inyecciones/Heridas (SIH) es un tipo de fobia específica que posee algunas características diferenciales en relación al resto de fobias. En este caso, el miedo  aparece como respuesta a la visión de sangre, recibir inyecciones u otras intervenciones médicas invasoras, y/o ver o hablar de intervenciones quirúrgicas. Es habitual que las personas con fobia a SIH generalicen su temor a los hospitales, ambientes médicos y dentales, instrumental médico y olores de medicinas. Sin embargo, los fóbicos a la SIH no suelen temer la visión de su sangre menstrual o la manipulación de carnes rojas.
Ante los temores descritos, las personas con fobia a SIH ven limitada su vida en el campo de la salud, evitando intervenciones o pruebas médicas importantes; su vida familiar, al evitar embarazos; o su vida profesional, dejando de lado estudios que se relacionen de alguna manera (Ej.: medicina o enfermería).


¿Cómo se origina?
En la actualidad se conceptualiza la naturaleza de las fobias como la interacción entre diversas variables.

Vulnerabilidad biológica: Se considera que existe un grado importante de heredabilidad en la fobia a SIH (entre el 60 y 70%). La vulnerabilidad biológica se traduce básicamente en cierta hipersensibilidad al estrés (respuesta física más sensible e intensa) y lo que se denomina factores temperamentales (forma general de reacción al entorno).

Vulnerabilidad psicológica: Esta vulnerabilidad está relacionada con las experiencias.

Experiencia general: hace referencia a las experiencias tempranas, estilos educativos y demás eventos vitales que han ido guiando, junto con la base biológica, la personalidad, el estilo de afrontamiento, la susceptibilidad a la ansiedad o al asco, etc. Tienen que ver con los mensajes negativos que la persona recibe desde la infancia sobre los peligros, y cómo se reacciona ante ellos.

domingo, 14 de abril de 2013

Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)



La preocupación excesiva, acompañada de un estado de vigilancia continua, tensión muscular o irritabilidad, son las características centrales de este trastorno. La persona que sufre este trastorno tiene gran facilidad para preocuparse por multitud de problemas de la vida cotidiana y le resulta muy difícil controlar esa preocupación.

El caso de Marina: “¡Podría pasar cualquier cosa!”
Marina, de 52 años, es ama de casa y madre de cinco hijos ya adultos. La relación con su marido ha perdido mucho con los años pero se resiste a iniciar la separación. Marina se ha preocupado en exceso por muchos motivos: sus hijos, su madre, sus nietos... Algunas frases típicas suyas son: “¿Ha llegado Joaquín?”; “¿Están bien los críos?”; “Llevad cuidado con el coche”; “No salgáis hasta muy tarde, que nunca se sabe qué puede pasar en la noche”. El menor de sus hijos tiene ya 20 años y se ha acostumbrado a las continuas advertencias y sugerencias para prevenir males posibles. También se ha acostumbrado a llamarla por teléfono en mitad de la noche cuando sale con los amigos para informarle de que no pasa nada, que todo va bien. Marina reconoce que le resulta difícil dejar de preocuparse tanto por todos y por todo. Le resulta muy difícil concentrarse en otra cosa que no sean los peligros que acechan a los suyos, confundiendo con frecuencia el hecho de que un peligro sea posible con el hecho de que sea probable . Tiene dificultades para dormir y mucha tensión muscular acumulada. Se resistía a reconocer que lo suyo era un problema de ansiedad “porque los peligros son reales”.

El trastorno
La ansiedad generalizada es aquélla que no está focalizada en ninguna situación. En el trastorno de pánico se temen las crisis de ansiedad o los lugares donde es más fácil tenerlas, si se da con agorafobia. En la fobia social se temen las situaciones sociales y la crítica negativa de los demás. En las fobias específicas se temen situaciones concretas como los ascensores, las tormentas o los animales, por ejemplo. En el trastorno obsesivo-compulsivo se teme la contaminación, cometer errores o blasfemar, por citar algunas obsesiones. En el trastorno de estrés postraumático se temen los recuerdos del acontecimiento traumático.

domingo, 10 de marzo de 2013

Hipocondria



El cuidado de nuestro cuerpo y las preocupaciones razonables por la salud son conductas adecuadas, sirven para prevenir diferentes enfermedades. Y, desde luego, cuando se padece realmente una enfermedad, son aún más adecuadas, siempre y cuando, sean proporcionadas a la enfermedad padecida. Lo que ocurre en la hipocondría es una desorbitada preocupación por padecer enfermedades que o no se tienen, o, teniéndolas, no justifican semejante preocupación. Las cavilaciones se basan en pequeñas sensaciones físicas vagas e imprecisas. Esta inmensa preocupación genera mucha angustia y suele llevar al descuido de diferentes actividades que la persona antes realizaba con normalidad -ej. abandono del trabajo, desatención a la vida de pareja por estar más centrado uno en sus propias sensaciones-.

Los componentes esenciales de la hipocondría se pueden dividir en tres formas de respuesta:

a) Cognitivos:

- preocupación por el propio cuerpo y por padecer diferentes enfermedades.
- rumiaciones sobre síntomas, salud y enfermedad y sus consecuencias
- autobservación excesiva de las funciones del cuerpo y tendencia a verlas como señal de enfermedad.
- más atención a las posibles consecuencias negativas, desoyendo los aspectos más saludables de uno mismo y de la vida.

b) Emocional-fisiológicos: 

- ansiedad
- temores sin correspondencia con el peligro real
- cambios en el estado de ánimo

c) Conductuales:

- hablar a propios y extraños de las varias dolencias y síntomas.
- búsqueda de información en diferentes fuentes (enciclopedias, otros enfermos, familiares...). 
- autoobservaciones repetidas y manipulación de diferentes partes del cuerpo para comprobaciones diversas. 
- aumento de las visitas a médicos y especialistas, y deterioro de las relaciones con éstos.
- disminución de otras actividades sobretodo las de buena salud y aquellas que implican responsabilidad social o laboral.

domingo, 3 de marzo de 2013

Fobia a los exámenes



“No sé nada. Estudié pero ahora no me acuerdo de nada, se me confunde todo… tengo una laguna”. Ésta es una de las frases más repetidas por los estudiantes de instituto o estudios superiores, la cual suele estar acompañada de cólicos, nudos en la garganta, vómitos y hasta diarrea.

De este modo, el pánico o la fobia a hacer un examen es mucho más seria de lo que realmente se cree, ya que el cuerpo y la mente de los estudiantes padecen varios efectos negativos. Además, muchos estudiantes no pueden concebir el sueño y se pasan las noches previas a la prueba con insomnio.

Este contexto que se teje alrededor de los exámenes da lugar al trastorno de ansiedad social de desempeño que perjudica a los estudiantes de ambos sexos y de todas las edades, con mayor énfasis a las personas entre 16 y 32 años. Tanto el examen oral como el escrito suele generar este estado en los estudiantes, pero el oral suele ser el más traumático. ¿Existe un tipo de personalidad más propensa a padecer fobias a los exámenes? Y, frente a esto, ¿qué se puede hacer? ¿Cómo superar la fobia a los exámenes?

sábado, 23 de febrero de 2013

Fobia social



La Fobia Social (FS) es un problema de ansiedad que presenta entre el 3 y el 13 % de la población aunque es probable que estas cifras sean más elevadas ya que se trata de un problema por el que las personas no suelen acudir a la consulta de un psicólogo.

Consiste en un miedo persistente y acusado (que la persona reconoce como irracional o inapropiado) a situaciones sociales o actuaciones en público por temor a que resulten embarazosas. Cuando la persona con FS se encuentra en las situaciones sociales temidas experimenta una preocupación constante y teme que los demás la vean como una persona ansiosa, débil, rara o tonta. Además, estas personas pueden tener miedo a realizar cualquier tipo de actividad ante los demás (p. ej., hablar en público, escribir, comer, beber, o incluso cruzar una sala) porque creen que éstos se darán cuenta de su nerviosismo (p. ej., que les tiemblan la voz o las manos), y/o porque harán algo tonto o inapropiado (como equivocarse al hablar, tropezarse, o no saber qué decir).

Las personas con FS experimentan casi siempre síntomas de ansiedad en las situaciones que temen. Los más corrientes son palpitaciones, temblores, sudoración, sentir el estómago revuelto, falta de aire, rubor y confusión.

sábado, 19 de enero de 2013

Trastorno obsesivo-compulsivo


El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) estuvo considerado hasta hace algunos años como una enfermedad psiquiátrica rara que no responde al tratamiento. Actualmente es reconocido como un problema común que afecta al 2 por ciento de la población. El TOC es un trastorno perteneciente al grupo de los trastornos de ansiedad caracterizado por:

Obsesiones: son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes que no son experimentados como producidos voluntariamente, sino más bien como pensamientos que invaden la conciencia y que son vividos como repugnantes o sin sentido.

Compulsiones: son conductas repetitivas y aparentemente finalistas, que se realizan según determinadas reglas de forma estereotipada. El acto se realiza con una sensación de compulsión subjetiva junto con un deseo de resistir a la compulsión, por lo menos inicialmente.


SÍNTOMAS DE TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO
Las obsesiones y compulsiones más frecuentes en personas con TOC incluyen:

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un proceso  natural de activación fisiológica que hace movilizar a los seres humanos y otros animales ante el peligro. A esta respuesta también se la denomina lucha-huida. Así es como el propósito de la ansiedad es preparar nuestro organismo para protegernos luchando o huyendo del peligro u amenaza.

Este sistema defensivo, necesario para la vida, se torna un problema cuando la respuesta es desadaptativa. Es decir, si el estímulo no reviste gravedad o no amenaza nuestra vida o integridad psicofísica nos encontramos ante una desadaptación que puede llegar a ser patológica.

Se denomina trastornos de ansiedad a un grupo de afecciones que tienen en común la sintomatología ansiosa física y psicológica. Pero cada trastorno de ansiedad tiene unas características, así también como una génesis particular y un tratamiento adecuado. Por ello es importante determinar que tipo de trastorno de ansiedad se padece. Los más habituales suelen ser: crisis de ansiedad o ataques de pánico,  agorafobia, fobia social, trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad generalizada, estrés postraumáticofobias específicas y ansiedad por separación. La sintomatología de la ansiedad es muy variada, y depende en gran parte de la biología y características psicosociales de los individuos. Si bien el listado de síntomas es extenso la aparición de tan solo una señal, tanto a nivel físico como psíquico, es con frecuencia causa suficiente de un gran malestar.