jueves, 30 de abril de 2015

Miedo al qué dirán

Este miedo ha sido de los más comunes en una sociedad, en la que seguir las normas impuestas era una obligación.

Nuestra sociedad ha sido durante muchos años fruto de la opinión de unos pocos que imponían las normas y las modas, las cuales eran seguidas por el resto de la población. En toda sociedad se va evolucionando y lo que hoy parece una aberración, mañana se convierte en algo valorado y moderno. 
Todos hemos sido participes de estos cambios, que, por otro lado son necesarios para la evolución . 
El problema aparece cuando alguien decide saltarse las norma estipuladas de antemano y cambia la forma de hacer las cosas, por supuesto estará en el punto de mira de su círculo social y será criticado y recriminado por su actitud poco apropiada. 
El círculo social y familiar en el que crecemos es el que nos va a dar las pautas a seguir y no son las mismas para todos, cada familia tendrá unos límites entre lo que se puede hacer y lo que no. Unos padres muy rígidos y muy exigentes, llenos de normas y de prejuicios, inculcarán a sus hijos la necesidad de hacer las cosas “como deben hacerse” sin pararse a valorar si esa forma está dentro de lo que ellos quieren hacer, se sigue la norma y punto. 

Necesitamos aprobación
Todos necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos valorados y apreciados, el problema va a surgir cuando el deseo de obtener la aprobación de una persona se convierte en una necesidad que no podemos abandonar. 
Cambios de opinión bruscos ante una respuesta negativa de otra persona, terminación de tareas por el requerimientos de otras personas, conductas realizadas por que otros lo consideran apropiado son algunas de las cosas que pueden hacernos caer en la frustración y la angustia, llevados por el afán de ser queridos en nuestro grupo, seguimos las instrucciones al pie de la letra, dejando de lado nuestra propias necesidades, no estaremos satisfechos, puesto que siempre intentamos agradar a otros y no a nosotros mismos. 


Miedo al rechazo
Siempre es más fácil cambiar de opinión y ceder, o dar la razón a una cuestión que nos desagrada, que enfrentarse a la desaprobación y el rechazo. 
El problema de este miedo a parte de la frustración que se provoca en la persona cada vez que no realiza una actividad placentera por culpa de otros, es la falta de personalidad que ocasiona . La persona con miedo al que dirán hace por adaptarse a cada situación sin tener en cuenta si desea hacerlo o no. Se convierte en una víctima, hace cosas que no quiere hacer con tal de agradar, cae bien a todo el mundo, todos piensan en lo agradable que es y en lo bien que se porta con ellos, lo que realmente está haciendo es adaptarse a cada situación para siempre estar bien y no crear polémica, preferirá callar y dar la razón antes que dar su opinión y generar conflicto.
Debajo de este tipo de personas existe una baja autoestima y una falta de confianza en sus opiniones, probablemente fomentada por una educación rígida llena de normas en la que no se podía decidir por uno mismo y donde todas las acciones eran valoradas en base a la opinión de los progenitores, conseguir la aprobación de la otra persona dándole la razón 

Una persona que ha aprendido a que sus opiniones nunca se tienen en cuenta y a que la de su padre o madre siempre es la correcta, en su vida adulta tendrá dificultades a la hora de decidir o de imponer su propio criterio ante la solución a un problema o ante una discusión, preferirá conseguir la aprobación de la otra persona dándole la razón antes que discutir y que pueda ser criticada.
Lo primero que deberemos hacer para conseguir superar el problema será concienciarnos de que nuestras opiniones son tan válidas como las de los demás. Como opiniones, no son buenas ni malas, cada uno tiene la suya y no por eso es mejor o peor que la del otro. Por supuesto, cada uno creemos que la nuestra siempre es la adecuada, ¿por qué no empiezas a creerlo tu también? 


Aprende a vivir con la crítica
Por otro lado y muy unido a esto está el hecho de que no podrás estar en acuerdo con todo el mundo, es algo literalmente imposible, con lo cuál, acéptalo y piensa cuando haya un desacuerdo que ésta es una de las personas que existen en el mundo que no están de acuerdo con tu opinión y nada más. Si das opción a la crítica y la aceptas como algo normal en la vida, te resultará más fácil sobrellevarla cuando aparezca. Cada comentario o crítica valóralo como tal, acéptalo si crees que tiene razón o deséchalo sin más, no puedes hacer un drama cada vez que alguien no acepte algo de ti, es algo normal y tendrás que aprender a vivir con ello, como hacemos el resto de la humanidad.
Aprende a vivir con la crítica. Con conocidos y amigos pon en tela de juicio ciertos temas que sabes que no opinan como tú, valora todas las posibilidades y discute con ellos, así te habituarás poco a poco y no lo valorarás como algo tan negativo, piensa que la crítica proviene de la otra persona y que nada tiene que ver contigo, él opina así y está en su derecho, pero no por ello vas a cambiar tu ideal. Lo principal será dejar de hacer un drama, con lo cuál cuando seas criticado acéptalo y punto, no analices el por qué si o por qué no, no es tu problema, es el otro el que no está de acuerdo. 


Empieza a valorar tu propio criterio
Aprende a valorar tu criterio en cosas pequeñas del día a día, comienza a romper determinadas normas y piensa que podrías cambiar de muchos de tus comportamientos. Por ejemplo, ¿por qué no comienzas a salir de compras sóla y a elegir tu propio estilo? Así te quitarás el miedo al que dirán de tu nueva camisa, enfrentándote al miedo lo superarás. Confía en tu opinión y llévala adelante sin miedo, comprobarás que los demás casi nunca se dan cuenta y si lo hacen muchas veces serás valorado.
Cuando salgas en grupo o en familia intenta ser el término medio, no acapares toda la conversación, pero tampoco dejes que hablen todo el tiempo los demás y tú te dediques a decir a todo que sí. Colabora en las conversaciones, da tu opinión, discute sobre diversos puntos de vista y comprueba que después no pasa nada, además, si te fijas, en los grupos las personas más valoradas son las que discuten y proponen opciones diferentes, en muchos casos se valora más la iniciativa y la resolución del problema que la discusión o la crítica que haya habido de por medio para solucionarlo.
Querer que los demás nos aprueben y nos valoren no es malo, es una necesidad humana que todos tenemos, pero ten cuidado y pon el límite, no dejes que se convierta en una trampa de frustración.






Publicar un comentario