sábado, 23 de febrero de 2013

Fobia social



La Fobia Social (FS) es un problema de ansiedad que presenta entre el 3 y el 13 % de la población aunque es probable que estas cifras sean más elevadas ya que se trata de un problema por el que las personas no suelen acudir a la consulta de un psicólogo.

Consiste en un miedo persistente y acusado (que la persona reconoce como irracional o inapropiado) a situaciones sociales o actuaciones en público por temor a que resulten embarazosas. Cuando la persona con FS se encuentra en las situaciones sociales temidas experimenta una preocupación constante y teme que los demás la vean como una persona ansiosa, débil, rara o tonta. Además, estas personas pueden tener miedo a realizar cualquier tipo de actividad ante los demás (p. ej., hablar en público, escribir, comer, beber, o incluso cruzar una sala) porque creen que éstos se darán cuenta de su nerviosismo (p. ej., que les tiemblan la voz o las manos), y/o porque harán algo tonto o inapropiado (como equivocarse al hablar, tropezarse, o no saber qué decir).

Las personas con FS experimentan casi siempre síntomas de ansiedad en las situaciones que temen. Los más corrientes son palpitaciones, temblores, sudoración, sentir el estómago revuelto, falta de aire, rubor y confusión.


En muchas ocasiones, el temor es tan intenso que las personas evitan completamente las situaciones sociales que temen. En otras, las soportan pero con considerable angustia y malestar. En cualquier caso, tanto el miedo como la evitación limitan las posibilidades de desarrollo personal y afectan a la calidad de vida en general, al interferir en las distintas áreas (laboral, ocio, relaciones con los demás, rendimiento académico, etc.) del funcionamiento cotidiano de la persona.

Generalmente, la FS suele aparecer a mediados de la adolescencia y no es raro que la persona diga tener durante años una gran timidez o inhibición social. Algunas personas, no obstante, indican que el problema lo presentan desde niños, La FS puede aparecer a consecuencia de una experiencia estresante, humillante, o de ridículo, o bien puede haber ido consolidándose de forma lenta e insidiosa.

Que el problema se manifieste o no puede depender, además, de las demandas que se le presentan a la persona a lo largo de su vida. Es decir, la FS puede pasar inadvertida hasta que se produce un cambio en la situación vital (p. ej., un divorcio o un traslado que supongan tener que conocer gente nueva) laboral (p. ej., un ascenso que implique asistir a reuniones) o académica (p. ej., hacer presentaciones orales ante la clase) de la persona.

Como se ha comentado anteriormente, muchas personas creen que "son así" y que no hay nada que puedan hacer además de resignarse a vivir con este problema y adaptarse a las limitaciones que supone. Esto no es cierto. El psicólogo puede ayudarte con un tratamiento.


¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento va dirigido a todas las personas que encuentran difícil e incluso imposible enfrentarse a ciertas situaciones que implican un contacto interpersonal y piensan que todos los miran, que van a notar que está nervioso/a, que van hacer el ridículo, que los demás pensarán mal de ella/él, que van a ser objeto de burla y/o crítica, etc.

Se trata de un tratamiento de tipo cognitivo-comportamental. Esto quiere decir que se trabaja en dos niveles básicos: el de los pensamientos (aspecto cognitivo) que las personas tienen acerca de las situaciones que les producen miedo o ansiedad y acerca de sí mismas cuando quieren o tienen que enfrentarse a esas situaciones; y el del comportamiento que llevan a cabo (aspecto comportamental), lo que hacen y lo que no, en esas situaciones.


Componentes del tratamiento general.

Componente educativo: Consiste en la presentación de las líneas generales de la terapia y en la explicación de los conceptos fundamentales que la persona con FS necesita conocer para la puesta en marcha de los distintos componentes. 

Terapia cognitiva: En el tratamiento para la FS el terapeuta enseña cómo identificar, desafiar y combatir los pensamientos “erróneos” acerca de la situación social concreta de cada persona. Un aspecto importante en nuestras reacciones ante las cosas que nos ocurren o ante las situaciones con las que nos encontramos es el modo en que las interpretamos, lo que pensamos acerca de ellas. Según el significada e importancia que les demos así nos sentiremos y reaccionaremos al respecto. En ocasiones, hacemos interpretaciones erróneas y ello nos produce sentimientos de malestar. Con la terapia cognitiva intentamos hacer como haría un científico: probar hasta qué punto estamos acertados o equivocados en nuestra interpretación de la situación. Encontrar modos alternativos de pensar acerca de lo que nos ocurre conduce a sentimientos menos perturbadores y nos permite afrontar mejor esas situaciones.

Exposición: Esta es la técnica más utilizada en el tratamiento de las fobias, y también se utiliza en el tratamiento de la FS. Las personas van exponiéndose gradualmente a las situaciones que temen y/o evitan. Esto se hace con la ayuda de las instrucciones y estrategias que proporciona el terapeuta en la sesión. En un principio parece algo horrible ("¡si es precisamente lo que me da miedo!"), pero si conociéramos a alguien que desea aprender a nadar pero que le tiene miedo al agua ¿qué le aconsejaríamos? Probablemente que se metiera en el agua: primero en una piscina donde no le cubra, luego acercándose más a la parte profunda utilizando un corcho o un salvavidas, después sin el corcho nadando pequeños tramos, y así hasta abandonar el corcho y poder nadar en el mar. La mejor forma de vencer un miedo es enfrentándose a él. La exposición "en vivo" consiste en ir abordando de manera gradual y progresiva las situaciones que producen miedo y ansiedad, permaneciendo en ellas hasta que el miedo o la ansiedad empiezan a perder intensidad.

Prevención de recaídas: Es el último componente del programa y consiste en repasar lo aprendido durante las sesiones y evaluar los cambios experimentados. También sirve para planificar las exposiciones que quedan pendientes, para identificar situaciones de alto riesgo en las que la ansiedad fuera muy alta y se deseara evitar y/o escapar de la situación y, así, prevenir posibles recaídas.

Algunas técnicas interesantes.

En la personas con FS se observan varios fenómenos que contribuyen a que el problema se mantenga, a pesar de las muchas veces que han tenido que enfrentarse a las situaciones temidas. Por un lado, las personas con FS juzgan su comportamiento en las situaciones sociales de forma muy negativa. Generalmente afirmarán que lo han hecho fatal, en gran parte porque se les ha notado muchísimo lo nerviosas que estaban. Por otra parte, para evitar que el nerviosismo se les note tienden a adoptar pequeñas y sutiles estrategias para "conjurar" el peligro: mantienen las manos quietas o sujetan fuertemente las cosas para que no se les note el temblor, se tapan la cara para que no se les note el rubor, hablan poco para no decir tonterías, o muy rápido par acabar cuanto antes, se quitan las gafas o evitan mirar a los ojos para no ver que los demás se dan cuenta de su tensión, no se quitan la chaqueta para que no se note el sudor, etc. Y, por último, las personas con FS tienden a fijarse sólo en los aspectos negativos y más amenazantes de la situación, como son sus síntomas de ansiedad y las reacciones potencialmente críticas y descalificadoras de los demás.

Para abordar estas características del problema, que lo único que hacen es mantenerlo y potenciarlo, aplicamos tres técnicas de probada eficacia en el tratamiento de la FS.

Utilización del vídeo en los ensayos con el fin de corregir esa imagen distorsionada que tienen de sí mismas y de su actuación. La persona comprueba (con asombro) que ni lo ha hecho tan mal, ni se "notaban" sus síntomas a pesar de que ella los viviera intensamente.

Abandono de las conductas de seguridad con el fin de reducir al mínimo posible el empleo de esas "tretas" sutiles que lo único que hacen es perpetuar el problema y, a veces, intensificarlo (si uno habla deprisa para acabar antes puede que alguien no le entienda y tenga que repetir; si uno se tapa la cara puede que esto salte más a la vista que el rubor; si uno no se quita la chaqueta para que no le vean el sudor, es probable que sude todavía más, etc.)

Entrenamiento en cambio del foco de atención, es decir, entrenar a fijarse más en los aspectos que facilitan la tarea (me escuchan con atención, me sonríen, ya no estoy tan nervioso/a como al principio, llevo el tema bien preparado, etc.) que en aquellos que lo único que van a conseguir es ponernos más nerviosos y que obstaculicen lo que queremos hacer.


Dos apoyos extra.

El tratamiento general se complementa con otros dos componentes: Autoestima y Habilidades Sociales.

Autoestima: Es frecuente (pero no la norma) que las personas con FS presenten una baja autoestima y sentimientos de inferioridad. Este componente "extra" consiste en sesiones de tratamiento en las que se trabaja la pobre imagen que la persona tiene de sí misma, corrigiéndola de modo que la persona adquiera más confianza y una mejor opinión de sí misma, lo que repercutirá positivamente cuando tenga que enfrentarse a las situaciones que para ella son problemáticas.

Habilidades Sociales: Este componente se aplica también de forma adicional ofreciéndoselo a las personas que tengan dificultades en sus habilidades sociales tanto a niveles básicos de comunicación (sonrisa, contacto ocular, tiempo o velocidad de habla, volumen de la voz, etc.), como a niveles más complejos de despliegue de determinadas conductas (iniciar conversaciones, presentarse, saludar, introducirse en un grupo, etc.) y de asertividad.







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