viernes, 7 de marzo de 2014

¿Ir al psicólogo para adelgazar?

Ahora mismo en plena operación bikini son muchas las personas que inician una dieta o toman conciencia de un problema de peso intentando perder un montón de kilos en pocas semanas. El problema está en que perder peso rápidamente es algo temporal y suele llevar a coger nuevamente el peso rápidamente también.

Por ese motivo, la pérdida de peso tiene que ir un poco más allá de un baremo estacional y convertirlo en algo de salud que no solo puede reducirse a una dieta, sino que hay que valorar muchos otros factores que pueden estar influyendo en nuestra alimentación. Así, pues, adelgazar con psicología es primordial para conseguir nuestro objetivo.

Dietas rápidas para adelgazar
Existen todo tipo de dietas rápidas, de estas que te aseguran que en dos semanas has perdido ocho kilos y cosas por el estilo. Hay que tener cuidado con este tipo de dietas, ya que no suelen tener en cuenta los siguientes factores:

- Adelgazar demasiado rápido tiene repercusiones muy fuertes en la salud: bajan las defensas, se puede producir anemia, se pierde masa muscular (que no es el objetivo de una dieta, sino perder grasa), pueden dar problemas digestivos tanto en el estómago como en el aparato intestinal, en las mujeres se puede producir una pérdida de la menstruación...

- El efecto rebote: que comentábamos antes, todo lo que se pierde rápido cuando se normaliza la alimentación tiene el efecto del yoyó y se vuelve a recuperar también rápidamente e incluso añadiendo algún que otro kilo de más.

- Produce obsesión: al no tener el cuerpo suficientemente alimentado para hacer sus funciones diarias nos bombardea con pensamientos sobre comida que no te dejan respirar y que incluso pueden aparecer en sueños de forma constante, no permitiendo pensar en otras cosas que pueden ser importantes.

- Puede llevar a un trastorno de alimentación tipo anorexia o bulimia: al ser tan rápido y agresivo para el cuerpo la obsesión puede ir todavía más allá.



Factores psicológicos que influyen en el peso
Para poder adelgazar de forma sana, estable y paulatinamente, es necesario no solamente seguir una dieta adecuada marcada por un endocrino, sino también tener en cuenta los factores psicológicos que influyen en que una persona pueda tener sobrepeso.

Cuando hablamos de adelgazar con psicología con un paciente trataremos de hacerle consciente de los factores que llevan a la persona a perder el control sobre su comida:

- La ansiedad: es uno de los factores principales, no solo se come por hambre, sino que muchas veces se come por ansiedad. La comida por ansiedad suele ser rápida, sin pausas, sin poder demorar la ingesta y generalmente recurriendo a alimentos especialmente calóricos. Si no se aprende a controlar y manejar la ansiedad, difícilmente se podrá lograr una bajada de peso estable, ya que aunque se pueda estar a dieta algún tiempo, en cuento aparecen crisis de ansiedad se recupera nuevamente.

- Baja autoestima: el valorarse a uno mismo, independientemente del peso, es muy importante para tener una mayor fuerza de voluntad y poder alcanzar los objetivos que nos hayamos planteado.

- Problemas de expresión emocional: unido al factor de la ansiedad, a veces la comida se utiliza para no enfrentarnos a los problemas de la vida cotidiana que nos pueden bloquear en un momento determinado. Por ese motivo digamos que cuando no sabemos afrontar un problema o una emoción negativo, la comida se puede utilizar erróneamente como modo de canalizar dichas emociones. Así cada vez que sentimos frustración, impotencia, tristeza, rabia o apatía, puede ser un recurso utilizado que sólo nos lleva a hacernos más daño a nosotros mismos.

- Indisciplina o pérdida de control sobre uno mismo: el poder tener el control sobre uno mismo es algo muy importante para todo en general, para la alimentación obviamente también, porque es lo que nos permite organizar nuestro tiempo de forma correcta, poder llegar a todas las cosas que nos proponemos realizar a lo largo del día, y aceptar los límites de aquello que no podemos hacer o que vamos a tardar en lograr. Nos da un toque de realismo y por lo tanto de organización vital. Cuando se pierde, suele ocurrir que no solo la comida, sino que todo parece que puede ser caótico. Se plantean objetivos demasiado exigentes y al no lograrlos rápidamente lleva a un sentimiento de frustración e inutilidad que no tiene nada que ver con la persona, sino con que el planteamiento inicial estaba mal formulado.


Adelgazar con psicología
Adelgazar con psicología comporta, además, tener en cuenta o potenciar otros aspectos:

- El ejercicio físico no es sólo para quemar calorías sino para poder hacer frente a la ansiedad. Se puede combinar con técnicas de relajación que nos permitan canalizar de forma correcta ese estado y no llevándonos hacia la nevera.

-Pensar en nosotros mismos, cuidarnos. Nuestro cuerpo, es el único que tenemos, nos permite hacer muchas cosas y no siempre se lo valoramos, por ese motivo el cuidarlo será algo importante para poder lograr nuestro objetivo.

- Expresar las emociones aunque estas sean negativas. Hay que aprender a sacar todo lo que llevamos dentro antes de que nos devore a nosotros. Para ello no hay que sentir vergüenza de poder expresar a otra persona aquello que sentimos, es normal sentir miedo, frustración y tristeza, son emociones humanas, y el comunicarlas y expresarlas de algún modo las hace libres y dejan de atormentarnos. La mejor forma de sacarlas siempre es hablándolas con otra persona pero si no fuese posible, el escribirlas en un diario ayuda también mucho y es un modo correcto de sacarlas fuera de nosotros y que no nos sigan haciendo daño.

- Intentar seguir un orden tanto en las comidas, como en la vida en general. Igual que tenemos un horario de trabajo o de clases, podemos establecer una pequeña organización para otras cosas que también hay que hacer a lo largo del día. Es importante que este orden sea flexible y que se pueda adaptar a las circunstancias externas, pero si no se tiene lo que suele pasar es que al final no nos movemos por nada y va pasando el tiempo y vamos acumulando las tareas.

- Buscar soluciones a los problemas. No siempre la solución es exactamente la que queremos, pero siempre hay salida. Lamentarse ante un problema no sirve de nada y sólo nos provoca más ansiedad.

- Aceptar nuestros límites y poner siempre objetivos realistas. Si quiero perder 10 kilos el planteármelo en un mes no es realista y sólo me perjudicaría la salud. El tener un peso adecuado no tiene que ser un propósito sólo del verano, sino que tiene que ser algo estable a lo largo de todo el año, el cuerpo sufre mucho por los cambios de peso.





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